viernes, 28 de noviembre de 2008

Columna Noviembre 2008

Club Urbano: Primera Sesión

Marcelo Bauzá

27 de Noviembre 2008


Siete de la tarde de un día cualquiera en este caluroso mes de Noviembre. Un grupo heterogéneo de profesionales de distintas disciplinas va llegando de a poco a un restaurante ubicado en el corazón del Bosque Norte. Muchos de ellos no se conocen entre sí aunque recuerdan alguna vez haberse visto o escuchado sus nombres. La reunión comienza con una presentación informal de uno de los asistentes y lentamente se va dejando lado la típica timidez inicial para que el tema que los convoca, que los apasiona y por el cual todos ellos viven y trabajan, surja y se exprese en toda su dimensión: una al parecer inabarcable dimensión. Santiago, la ciudad en la que vivimos es la razón de ser de tan particular encuentro, aunque en modo más abstracto y como experiencias de muchos, aparecen otras ciudades en la discusión como Barcelona, Medellín, París, Londres, Sao Paulo, Buenos Aires …


Como en un juego de física de causa – efecto se van sucediendo las fuerzas que actúan sobre los comensales y van cayendo sobre la mesa como en una reacción en cadena el debate sobre la densificación, el origen del valor del suelo, la influencia del transporte público, el auto y su sino, la agobiante contaminación, la estética olvidada o demolida de muchos barrios, la cultura de la hacienda, nuestro “exceso de sensatez”, la huida de lo humano en el lugar del hombre, el peso de las comunicaciones masivas, las distintas ciudades dentro de la ciudad, la autoridad y la ausencia de una autoridad a nivel supra comunal, el Barón Haussmann y la necesidad de ciertos gestos, el rol de los arquitectos, el de los desarrollistas, el del ciudadano y ya son las nueve de la noche y la conversación se potencia, se hace cada vez más rica y todos entienden que aquí hay algo para debatir, para entusiasmarse, para soñar.


Es la primera sesión del Club Urbano y faltan muchos a la mesa todavía. Los políticos, la autoridad, organizaciones intermedias, abogados y artistas son algunos de ellos pero están presentes arquitectos, urbanistas, ingenieros, empresarios, publicistas, marketeros y tecnólogos y la voluntad de hacer crecer el círculo y de convertir a esta iniciativa en un espacio de reflexión sobre los múltiples desafíos que ofrece la ciudad del siglo XXI. En el aire flota el entusiasmo y ya alguien propone pronto una segunda reunión en la que se ofrecen presentaciones sobre la utilidad de la densificación, las futuras zonas de desarrollo, los proyectos de expansión de la red de Metro y una serie fotográfica sobre la ciudad en que vivimos. Es la partida, un puntapié inicial (sin que vuele por los aires el zapato) y el compromiso de hacer crecer el grupo, de darle forma, contenido y de llevarlo a la acción.


La humanidad quizás haya sobrepasado todos los límites, la ciudad no es la excepción. Hoy vivimos nuevos desafíos que reclaman la unión de voluntades para enfrentarlos, para convertirlos en oportunidades y logros que nos lleven a conseguir una vida mejor para nosotros, para nuestros hijos y los que vendrán. Al fin y al cabo, en nuestro ADN se encuentra impreso a fuego esta necesidad por el progreso, por darnos calidad de vida y aprender de nuestros errores para seguir avanzando en este incierto camino donde la única certeza es que estamos todos juntos y que juntos podemos más. La semilla del Club Urbano y todo su potencial deberá ser nutrida y cuidada para que así se una a otras muchas iniciativas que ya piensan un Santiago mejor, uno donde la diversidad de cada individuo encuentre su justo lugar en este espacio vivo que no es otra cosa que la mayor y más compleja creación del hombre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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