lunes, 22 de diciembre de 2008

Planificación Estratégica de la Ciudad

En cuanto a la temática urbana, pienso que tal vez la actual coyuntura mundial, pueda ser también una oportunidad para, en nuestro caso y en nuestro medio, reflexionar sobre la problemática urbana, la ciudad que tenemos, la ciudad que se construye día a día, no solo o más allá del negocio inmobiliario. Además de las dimensiones y escalas de los proyectos urbanos, se encuentra también la temporalidad; es decir, el a menudo enfrentamiento entre visiones de corto plazo muchas veces asociadas a la actividad inmobiliaria o a ciertas decisiones políticas de corte oportunista y las visiones de mediano-largo plazo, que normalmente están asociadas a alcanzar ciertas metas u objetivos de desarrollo urbano, social, económico y que en principio debieran corresponder a los actores públicos responsables del desarrollo territorial, y así como también a operadores privados con emprendimientos inmobiliarios de largo aliento. En esta visión podría situarse la denominada "planificación estratégica de ciudades". Aquí surge un debate intenso y no menor, entre las posturas que definen a las fuerzas del mercado como el actor, si no único, sí principal, descartando o incluso rechazando de plano el concepto mismo de planificación. Por su parte, los que defienden la idea que el mercado no es un fin en sí mismo, sino que un medio para alcanzar ciertos objetivos, plantean que es posible establecer ciertas líneas de desarrollo estratégico, con los mecanismos de verificación, monitoreo, retroalimentación necesaria para no perder la brújula e introducir sobre la marcha, los ajustes que se vayan requiriendo. Lo anterior, se entiende, sin perder el norte, ni lo que le dá un sentido a la acción emprendida, articulando al efecto las alianzas que resulten posibles y necesarias, lo que no significa que no pueda requerirse de la toma de decisiones que choquen con determinados intereses. De algún modo, las experiencias europeas, algunas latinoamericanas y norteamericanas, podrían inscribirse en esta línea. En este debate, ¿en que pié estamos nosotros? ¿Existe(n) realmente una(s) visión(es) de desarrollo urbano territorial de mediano-largo para Santiago? Me refiero a una visión razonada, no solo a las imágenes de tipo prospectivo que circulan en función del accionar del mercado y de los agentes inmobiliarios y empresariales involucrados en ciertos grandes emprendimientos, los cuales, por muy espectaculares que sean, no implican necesariamente que estén contribuyendo a construir una mejor ciudad para el conjunto de la sociedad.


Gustavo Carrasco Pérez

Municipalidad de Santiago


martes, 2 de diciembre de 2008

Evolución Mercado Inmobiliario Residencial


Claramente el 2008 cerraremos el año con cifras por debajo de los anteriores. Se prevee en el 2009 una caída de hasta un 5% por debajo del presente año.

A la derecha, ventas anuales de casas y departamentos nuevos en la Región Metropolitana de Santiago.

Fuente: Cámara Chilena de la Construcción

Empieza Diciembre

El mercado inmobiliario en el mes de diciembre sigue con signos de depresión. Al parecer las noticias que llegan diariamente de los países desarrollados (no muy buenas obviamente) continúan provocando problemas de confianza que se traducen en una restricción de créditos a todo nivel. Y ustedes saben, sin crédito no hay compra. Deberemos seguir esperando a que todo esto decante hacia la economía real. En todo caso, el mes de las fiestas trae nuevos aires y se observan mejoras leves respecto a los desastrosos meses de octubre y noviembre.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Columna Noviembre 2008

Club Urbano: Primera Sesión

Marcelo Bauzá

27 de Noviembre 2008


Siete de la tarde de un día cualquiera en este caluroso mes de Noviembre. Un grupo heterogéneo de profesionales de distintas disciplinas va llegando de a poco a un restaurante ubicado en el corazón del Bosque Norte. Muchos de ellos no se conocen entre sí aunque recuerdan alguna vez haberse visto o escuchado sus nombres. La reunión comienza con una presentación informal de uno de los asistentes y lentamente se va dejando lado la típica timidez inicial para que el tema que los convoca, que los apasiona y por el cual todos ellos viven y trabajan, surja y se exprese en toda su dimensión: una al parecer inabarcable dimensión. Santiago, la ciudad en la que vivimos es la razón de ser de tan particular encuentro, aunque en modo más abstracto y como experiencias de muchos, aparecen otras ciudades en la discusión como Barcelona, Medellín, París, Londres, Sao Paulo, Buenos Aires …


Como en un juego de física de causa – efecto se van sucediendo las fuerzas que actúan sobre los comensales y van cayendo sobre la mesa como en una reacción en cadena el debate sobre la densificación, el origen del valor del suelo, la influencia del transporte público, el auto y su sino, la agobiante contaminación, la estética olvidada o demolida de muchos barrios, la cultura de la hacienda, nuestro “exceso de sensatez”, la huida de lo humano en el lugar del hombre, el peso de las comunicaciones masivas, las distintas ciudades dentro de la ciudad, la autoridad y la ausencia de una autoridad a nivel supra comunal, el Barón Haussmann y la necesidad de ciertos gestos, el rol de los arquitectos, el de los desarrollistas, el del ciudadano y ya son las nueve de la noche y la conversación se potencia, se hace cada vez más rica y todos entienden que aquí hay algo para debatir, para entusiasmarse, para soñar.


Es la primera sesión del Club Urbano y faltan muchos a la mesa todavía. Los políticos, la autoridad, organizaciones intermedias, abogados y artistas son algunos de ellos pero están presentes arquitectos, urbanistas, ingenieros, empresarios, publicistas, marketeros y tecnólogos y la voluntad de hacer crecer el círculo y de convertir a esta iniciativa en un espacio de reflexión sobre los múltiples desafíos que ofrece la ciudad del siglo XXI. En el aire flota el entusiasmo y ya alguien propone pronto una segunda reunión en la que se ofrecen presentaciones sobre la utilidad de la densificación, las futuras zonas de desarrollo, los proyectos de expansión de la red de Metro y una serie fotográfica sobre la ciudad en que vivimos. Es la partida, un puntapié inicial (sin que vuele por los aires el zapato) y el compromiso de hacer crecer el grupo, de darle forma, contenido y de llevarlo a la acción.


La humanidad quizás haya sobrepasado todos los límites, la ciudad no es la excepción. Hoy vivimos nuevos desafíos que reclaman la unión de voluntades para enfrentarlos, para convertirlos en oportunidades y logros que nos lleven a conseguir una vida mejor para nosotros, para nuestros hijos y los que vendrán. Al fin y al cabo, en nuestro ADN se encuentra impreso a fuego esta necesidad por el progreso, por darnos calidad de vida y aprender de nuestros errores para seguir avanzando en este incierto camino donde la única certeza es que estamos todos juntos y que juntos podemos más. La semilla del Club Urbano y todo su potencial deberá ser nutrida y cuidada para que así se una a otras muchas iniciativas que ya piensan un Santiago mejor, uno donde la diversidad de cada individuo encuentre su justo lugar en este espacio vivo que no es otra cosa que la mayor y más compleja creación del hombre.